La leyenda de Ali Brigginshaw se despide en su último partido en Brisbane
La icónica jugadora de rugby league femenina se retira tras una carrera histórica
Ali Brigginshaw, una de las figuras más influyentes y respetadas del rugby league femenino en Australia, jugará este fin de semana su último partido en casa con los Brisbane Broncos en las semifinales de la NRLW contra los Newcastle Knights. Su retiro marca el fin de una era para una atleta que desde niña rompió barreras y cambió el rumbo del deporte femenino en su país.
De niña desafiando prejuicios a ícono del rugby league femenino
Cuando Ali tenía apenas 10 años, fue la única niña seleccionada para el equipo Met West en un torneo de rugby league en Queensland, donde enfrentó la incredulidad e incluso la oposición de padres de jugadores varones que cuestionaban su lugar en el equipo. “Para mí fue un desafío más, ya me habían dicho que no podía jugar rugby league, así que ¿por qué no una mamá que se queja?”, recordó Brigginshaw en una entrevista con Fox Sports Australia.
Su madre, Pam, conservó ese jersey de selección infantil, que ahora contrasta con el ajustado uniforme de las Jillaroos, el equipo nacional australiano femenino. En aquel torneo, Ali jugó contra futuros estrellas del NRL como Daly Cherry-Evans y Ben Barba, y fue reconocida como la mejor jugadora en uno de sus encuentros.
Sin embargo, al año siguiente, no fue seleccionada para la categoría sub-12 simplemente porque los oficiales consideraban que las niñas no continuarían en el deporte más allá de esa edad, una visión que Ali desafió con creces a lo largo de su carrera.
Una carrera marcada por logros y liderazgo
Brigginshaw fue parte del equipo que ganó la primera Copa Mundial femenina en 2013 y ha mantenido ese nivel de éxito en las competencias internacionales desde entonces. A lo largo de su carrera, jugó más de 20 partidos en el State of Origin para Queensland, siendo capitana en la mayoría de ellos, y ganó cuatro campeonatos con los Broncos.
El impacto de Ali no solo se limita a su desempeño en el campo: ha sido una pionera que luchó por el reconocimiento y la profesionalización del rugby league femenino, desde tiempos en que las jugadoras ni siquiera podían lucir el escudo nacional en su uniforme y jugaban en canchas con iluminación precaria.
Recientemente, tras un partido contra las New Zealand Warriors, las jugadoras rivales le rindieron homenaje con un haka, un gesto que refleja el respeto que Brigginshaw ha ganado en toda la región.
Reconocimiento y legado para una leyenda viva
Peter V’landys, presidente de la NRL, reconoció públicamente la contribución de Ali Brigginshaw al deporte y la posibilidad de que algún día se nombre un premio o medalla en su honor. “Ella fue una pionera, una jugadora apasionada y con carisma que ayudó a hacer crecer el juego”, afirmó.
Los Broncos también planean homenajear su legado, y se discute la idea de erigir una estatua en el Suncorp Stadium, lugar emblemático donde Ali ganó el primer título NRLW y la Copa Mundial en 2017. La influencia de Brigginshaw ha marcado un estándar no solo para su club, sino para todo el rugby league femenino en Australia.
Tras su retiro, Brigginshaw se ha comprometido a seguir apoyando y promoviendo el desarrollo del deporte, especialmente en clubes que aún enfrentan retos para ofrecer condiciones dignas a las jugadoras.
Ali Brigginshaw termina su etapa como jugadora, pero su huella en el rugby league femenino australiano permanecerá como ejemplo de valentía, liderazgo y excelencia deportiva. Para conocer más sobre el desarrollo de deportes y políticas públicas, se recomienda visitar el sitio oficial del Gobierno de Australia.


